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martes, 7 de febrero de 2017

Los tatuajes, en la mira

Salud

Los tatuajes, en la mira: advierten que los de henna también pueden ser peligrosos

La Sociedad Argentina de Dermatología alertó sobre el riesgo de la “henna negra. Es una mezcla que tiene un químico (PPD) que causa reacciones alérgicas y serias complicaciones a futuro.
Los tatuajes, en la mira: advierten que los de henna también pueden ser peligrosos
Daniela Santolaya y su hijo Nahuel, que tuvo un problema con un tatuaje de henna. Foto Ruben Digilio
“¿Me puedo hacer uno? ¿Por qué a ese nene lo dejan y a mí no?”. Los chicos piden e insisten. Y los papás, a cambio de una sonrisa, generalmente acceden a los tatuajes de henna por considerarlos inofensivos. Sin embargo, desde la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) advierten que podrían ser peligrosos por una de las sustancias, conocida como PPD, que suelen utilizar para que los diseños luzcan más nítidos y se prolongue su duración en la piel de los niños. Según los expertos, no sólo puede generar reacciones alérgicas a los pocos días de su realización, sino también traer serias complicaciones a futuro.
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Este año los tatuajes ya habían quedado en la mira por la moda de los blackout (bloques negros), que fueron cuestionados por emplear una técnica "muy invasiva", que no está del todo regulada. Ahora la mirada cayó sobre los tattoos temporales se hacen generalmente en la playa o sobre las peatonales de los centros turísticos, en esta época del año aumentan las consultas a los dermatólogos. Y la SAD no es la única en alertar sobre los riesgos de este preparado: la FDA (Food and Drug Administration de los Estados Unidos) ya lo había hecho.
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La contraindicación apunta a la que se conoce como henna negra que es la que suele contener parafenilendiamina o PPD, un compuesto de amina aromática (un derivado del amoníaco). “Es un polvo blanco a violeta claro, que al oxidarse se oscurece brindando una tonalidad rojiza, marrón y finalmente negra”, explica Marta La Forgia, especialista en Dermatología, Alergia e Inmunología. Según la médica, que es jefa del servicio de Dermatología del Hospital Penna y coordinadora del grupo Dermatitis por contacto de la SAD, este producto “no está aprobado para su uso sobre la piel aunque sí para teñir el pelo al 6%, que al diluirse en agua oxigenada queda al 3%”.
A pesar de esto, se repiten los casos en los que se usa sobre la dermis y en cantidades mayores. “Reportes científicos concluyeron en que para los tatuajes se adiciona esta sustancia en más del 20%. Con el agregado, logran acelerar el teñido y el tiempo de secado, oscurecer el color, mejorar el patrón del diseño y prolongar la duración”, precisa La Forgia y remarca que, por esto, “la sensibilización es muy probable, sobre todo en los niños”. Con sensibilización se refiere a una reacción de inmunidad celular que se expresa frecuentemente con inflamación y picazón en la zona del tatuaje a las pocas semanas de efectuado el dibujo. “En general, cuando vuelven de sus vacaciones se encuentran con que tienen un eccema en el sitio del tattoo. En verano consultan más por este tema”, sigue La Forgia.
Pero el problema no termina con ese efecto adverso inicial. “Tras el primer contacto con el PPD, el paciente genera linfocitos que lo pueden volver intolerante a futuro (hasta por 30 o 40 años) al mismo preparado o a otros que tengan una fórmula química similar. A eso se le llama reacción cruzada y puede derivar en que el afectado deba limitar el uso de ciertos antibióticos y anestésicos y de tinturas permanentes para el pelo, entre otras cosas”, agrega la experta.
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En consecuencia, ante la duda, la principal recomendación debe ser no tatuarse. “Hay que advertir a la población para que eviten la henna negra. No es buena para nadie, pero menos para los chicos”, afirma Alicia Rositto, dermatóloga del Hospital de Niños de La Plata. “El que ya se lo hizo tiene que saber que puede encontrarse con reacciones severas a largo plazo, como edemas en cuello y cara ante el contacto con PPD o alguna sustancia parecida”, suma Rositto.
Ana de Pablo, subjefa de Dermatología del Hospital Austral, señala que como la henna es una sustancia “de origen vegetal” la gente cree que no puede hacer daño y que éste es un obstáculo para prevenir. A su vez, aclara que la sensibilización por contacto con el producto adulterado puede darse “sin síntomas o con manifestaciones difíciles de percibir” y que, incluso en estos casos, la situación vivida de nenes puede perjudicar a la persona de grande.
Los tatuajes, en la mira: advierten que los de henna también pueden ser peligrosos
Emilce Simurro hace tatuajes con henna original. La manda traer desde India. Foto: Martín Bonetto
Emilce Simurro hace trabajos con henna sobre la piel en Tatuajes Aiko. Ella asegura que conoce la henna negra y las complicaciones del PPD y que no la utiliza. “Yo uso henna pura, sin ningún producto químico. Mando trae el polvo de la planta de la India y lo mezclo con aceite de eucalyptus y limón”, explica. Y remarca que las diferencias entre una y otra, se notan: “El preparado que utilizo yo es una pasta que se coloca con conitos y queda entre anaranjado y marrón rojizo. En cambio, la henna con PPD suele ser más líquida, por eso se coloca con pincel, y es más oscura”.
Para los que sufrieron alguna reacción adversa o no están seguros si se expusieron a esta sustancia, existe un examen, que se conoce como la prueba del parche, y sirve para detectar la alergia por contacto con PPD. Se hace poniendo un adhesivo con una batería de alergenos en la espalda del paciente. Si bien el test es muy útil, no todos los hospitales cuentan con los dispositivos para su realización por lo que se hace poco y en el ámbito privado.
Los tatuajes, en la mira: advierten que los de henna también pueden ser peligrosos
Daniela Santolaya y su hijo Nahuel, que tuvo un problema con un tatuaje de henna. Foto Ruben Digilio
Testimonio: “El tatuaje estuvo bien 3 días, pero después empezó a tomar relieve y se puso morado”
“A Nahuel le gustaban los tatuajes, como a todos los nenes. Y una tarde de hace dos veranos en Santa Teresita, convenció a mi marido para hacerse uno en un puesto de la peatonal”, cuenta Daniela Santolaya a Clarín. El nene tenía 10 años. “Parecía un simple dibujo, que iba a durarle unos días”, recuerda su mamá. Nahuel volvió feliz con un dragón en su brazo derecho. “Estuvo bien 3 días y después empezó con las molestias: el diseño tomó relieve. Era negro y, de a poco, se puso morado”, agrega Daniela. Entonces arrancaron las quejas: “Me duele, me pica”. En Buenos Aires fueron el Hospital Tornú. “La apariencia del tatuaje llamó la atención de varios médicos. Hicieron una interconsulta con el Hospital Penna y nos derivaron”, resume la mamá. Le efectuaron la prueba del parche, dio que había estado en contacto con PPD. Debió ser tratado con cremas y antibióticos. “Lo cuento para que ningún nene pase por lo mismo y para que los papás estén atentos. A los adultos, que son los que toman la decisión, les diría que no permitan que sus hijos se hagan tatuajes de henna porque nunca se sabe qué tiene la tinta”, cierra Daniela.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Lo que muestran y ocultan los tatuajes

Tribuna
Ernesto Fernández Nuñez. Psicoanalista y escritor. Vicepresidente de la SADE
“Tu piel, magnolia que mojó la luna”, canta Gardel, sin suponer que un día, su magnolia, se trasformaría en un tintero y que la luna, con su luz prestada, abandonaría el intento de humedecerla. La piel, nos dice la biología, es el órgano más extenso del cuerpo, es una barrera inmunológica y siempre alerta a nuestros cambios emocionales.
La piel, también representa las páginas de un libro infinito que no termina con nuestra última página. Como en un antiguo papiro egipcio, en ella se certifica la historia de la humanidad. En nuestra piel están grabados; los abismos y encrucijadas, los hijos y los otros, las veletas que giraron a contraviento, por eso es elástica, absorbe todas las historias, hasta que se rebela. El hombre grabó en ella los vínculos tribales, exorcizó en su piel el incesto y el parricidio y sus complejos, y quedó atrapado e identificado en su letra.
En el siglo XX, fue símbolo y marca de la marginación y de la soledad, propiedad de marineros, presos, desarraigados. He visto en cárceles de menores, en abstinencia aguda, grupos que se tatuaban a escondidas con agujas de coser comunes, mezclando orín con el interior de las pilas alcalinas de ácido, de las radios, un pacto ante el dolor.
El tatuaje rompió los estereotipo; la madre, los hijos, estrofas, frases, sentencias, dieron paso a otros símbolos. El mismo se animó a volar entre los jóvenes con figuras pequeñas, significativas. Por simple mutación, se emparentó con el arte, los colores, flores, oriente, el respeto, la religión, la fe, el tatuaje recobraba el camino de los símbolos. Por rara metamorfosis, se fue trasformando en un manchón, una sombra negra, invadiendo todos los espacios del cuerpo, convirtiendo a la piel en una tela plástica, incapaz de filtrar la luz, luz tan necesaria para alimentar la pulsión de vida, en lucha tenaz con la pulsión destructiva; consumo de drogas, alcoholismo, violencia, descontrol de los impulsos.
El blackout, pintarse todo el cuerpo o algunas partes de negro, se instala hoy en la juventud de manera muy promocionada. Creo que estamos en el comienzo de un conflicto psíquico grave con la aceptación del cuerpo, del esquema corporal y con lo que uno es. La piel, que es luz pura y cambiante, es agredida y humillada con el color negro cubriendo antiguos tatuaje, esos no pueden considerarse como tales, es el fracaso de la fantasía que inspiraron los tatuajes, los mismo no los convirtieron en héroes, ni pudieron alcanzar la luna. El negro representa las partes negadas de nuestro cuerpo, es el desengaño, es el vacío, es lo efímero, es el retorno, es lo que vuelve para ser puesto en palabras y no en tinta. En el tatuaje no hay goma de borrar ni liquid paper, lo que está negro, quedará negro y el cuerpo será negro siempre, color que ya no los representará o sólo representará una decisión apresurada. Lo pensemos, volvamos al arte, desechemos la moda. No hagamos del milagro de vivir, que es pura evolución, un libro de texto inmodificable. Como escribió Borges, “las manchas de la piel son un mapa de las incorruptibles constelaciones” .

miércoles, 11 de enero de 2017

Tatuajes peligrosos

Tras el alerta por los "blackout"

Tatuajes en la mira: advierten que pueden ser peligrosos sobre todo al sol

Desde la Comisión Europea aseguran que la degradación de las tintas libera sustancias cancerígenas.
Tatuajes en la mira: advierten que pueden ser peligrosos sobre todo al sol
Peligro. Un grupo de jóvenes, ayer, con sus cuerpos tatuados a los rayos del sol en las playas de Pinamar. Marcelo Carroll / Enviado especial
La semana pasada, la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) había advertido sobre los peligros para la salud que pueden acarrear los tatuajes y ponían principal atención en los “blackout”. Ahora un informe de la Comisión Europea vuelve a referirse al tema: esta vez, apuntando a los tintes que, según dicho organismo, pueden liberar sustancias cancerígenas. La exposición al sol o la aplicación de láser sobre la piel pintada degradaría los pigmentos que se utilizan y generaría el daño.
Desde la Comisión, que depende de la Unión Europea, advierten que “se han encontrado en el mercado europeo tatuajes que contienen productos químicos peligrosos como, por ejemplo, hidrocarburos aromáticos policíclicos (43%), aminas aromáticas (14%), metales pesados (9%) y conservantes (6%)”.
En el mismo trabajo, que se titula “Seguridad de los tatuajes y maquillaje permanente”, los especialistas alertan que en el 11% de los casos analizados se ha detectado “contaminación microbiológica”.
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María Areses Vidal, de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), destacó en el marco del informe que más del 80% de los colorantes utilizados en los tatuajes son orgánicos y, de ellos, más del 60% son pigmentos azoicos que, en algunos casos, pueden liberar aminas aromáticas. Según la especialista, estas sustancias están vinculadas a la aparición de algunos tipos de cáncer, como el de vejiga, y se suelen emplear en varias industrias: la textil, la de la goma y la del aluminio. Algunos productos que contienen estos materiales fueron prohibidos en 2003 por la Unión Europea.
El riesgo concreto se daría al exponer la zona tatuada a la luz solar o el láser porque, en estos casos, existe la posibilidad de que la tinta se degrade y se estima que dicho proceso pondría en riesgo la salud de la persona. En esta línea, el organismo europeo remarcó que hasta un 5% de los que tienen dibujos permanentes en su cuerpo pueden sufrir “infecciones bacterianas, alergias agudas o hipersensibilidad retardada”. Aunque aclararon que “algunas reacciones, frecuentemente exacerbadas por la exposición al sol, son impredecibles” y pueden aparecer incluso después de décadas de realizado el tatuaje.
Tatuajes en la mira: advierten que pueden ser peligrosos sobre todo al sol
En acción. El tatuador Víctor Peralta, en su local de Congreso.
La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recomendó al respecto elegir colores azules, grises y negros a la hora de pintarse alguna parte del cuerpo, porque se eliminan con mayor facilidad; y evitar los amarillos y verdes, que son los más difíciles de quitar. Por último, sugirió descartar los rojos y naranjas ya que suelen provocar efectos no deseados.
En diálogo con Clarín, Juan Pedro Russo, dermatólogo miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología y del Hospital San Martin de la Plata, sostuvo que varias de estas sustancias se usan para pintar productos industriales, como autos. Y que es cierto que las aminas aromáticas pueden considerarse “un factor de riesgo” para el cáncer de vejiga. Además, explicó que “el láser que se utiliza, por ejemplo, para la fotodepilación o para la remoción de tatuajes genera alteraciones moleculares que podrían derivar en la liberación de sustancias”.
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Por su parte, Marta La Forgia, médica especialista en dermatología, alergia e inmunología, aseguró que “cuando los procedimientos se extreman como en el caso del blackout (tanto en extensión como en cantidad del material aplicado) la respuesta a largo plazo resulta incierta”.
Además, La Forgia señaló como uno de los problemas para brindar precisiones sobre los efectos de los tatuajes permanentes, el hecho de que “en la Argentina no existe regulación respecto de los componentes químicos de los pigmentos”. Y agregó que esto deriva en que, muchas veces, los tatuadores adquieran productos importados de “buena fe” sin estar seguros de lo que contienen.
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Sobre los colores, la experta, que es coordinadora del grupo Dermatitis por Contacto de la SAD, coincidió en que hay que tener principal cuidado y en lo posible evitar los tintes rojos porque no sólo son difíciles de eliminar sino que, a su vez, pueden contener metales mercuriales.
“En un estudio realizado tiempo atrás en el Hospital Argerich detectamos que estos metales son los responsables de muchas de las reacciones adversas que presentan los pacientes, como la hipersensibilidad”, cerró la dermatóloga.

miércoles, 4 de enero de 2017

TATUAJES peligrosos

Messi y Cande Tinelli, dos famosos que los lucen

Tatuajes peligrosos: advierten por los riesgos del blackout

Los especialistas dicen que esta técnica es muy invasiva y no está del todo regulada por la autoridad sanitaria.
Tatuajes peligrosos: advierten por los riesgos del blackout
Víctor Peralta, que tiene un “bloque negro” en uno de sus brazos y planea hacerse otro en una pierna, ayer, junto con un cliente en su local de Congreso. (Juano Tesone/Clarín)
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Los bloques negros nacieron hace tiempo para tapar dibujos y nombres de ex parejas. Pero, recientemente, se volvieron una moda. Lionel Messi fue uno de los primeros famosos argentinos que sorprendió con un blackout en su pierna izquierda y hace poco Candelaria Tinelli, que ya tenía partes de su cuerpo pintadas de negro, decidió cubrir su cuello

Más allá de los debates que se pueden generar con relación a lo estético y sobre lo definitivo de un tatuaje tan importante a tan corta edad, está la cuestión de la salud. Desde la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) se refirieron a este último punto a través de un comunicado y advirtieron que se trata de una “técnica invasiva” que “no está completamente regulada” y que el “tinte negro puede enmascarar” alguna anomalía que se manifieste en la piel.Tatuajes peligrosos: advierten por los riesgos del blackoutAsí quedó el blackout de Cande Tinelli (Instagram)

En el texto, firmado por la dermatóloga Marta La Forgia, aclaran que “no se refieren al riesgo infeccioso que las agujas pueden producir, ya que los tatuadores profesionales respetan las normas de esterilidad del procedimiento” sino a otras dificultades vinculadas con esta técnica.

“​Este tipo de tatuajes complican las revisiones clínicas y pueden ocultar melanomas"J. P. Russo, dermatólogo

En primer lugar, destacan que no está regulada en su totalidad por las autoridades sanitarias y que los tintes que se utilizan implican ciertos peligros.

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“En el caso del negro porque puede enmascarar un diagnóstico temprano de una lesión pigmentaria potencialmente maligna”, explica La Forgia, que es médica especialista en dermatología, alergia e inmunología y coordinadora del grupo de trabajo “Dermatitis por Contacto” de la SAD.Tatuajes peligrosos: advierten por los riesgos del blackout
Los tatuajes negros, moda y riesgos. (Instagram)
Juan Pedro Russo, dermatólogo de la misma sociedad médica y del Hospital San Martín de la Plata, agrega que este tipo de tatuajes complican las revisiones clínicas y pueden ocultar melanomas o cambios que experimenten los lunares. “Además, se está poniendo en el cuerpo algo artificial y en grandes cantidades, y no se sabe si a largo plazo puede llegar a producir alguna enfermedad severa”, agrega Russo, que es docente de la Universidad Nacional de La Plata.
Otro dato no menor es que “si en su composición se incluye el óxido férrico, algo que frecuentemente el propio tatuador ignora, pueden ocurrir sensaciones quemantes en la zona al someterse a una resonancia magnética nuclear”. Con los tintes rojos, amarillos y azules también es posible que se den reacciones alérgicas.
Tatuajes peligrosos: advierten por los riesgos del blackout
Messi, otro que se hizo un tatuaje blackout. (AFP)
“​
La decisión final la tiene cada persona”
Javier Ibarra, tatuador
Víctor Peralta tiene más del 95% del cuerpo tatuado y junto a su mujer obtuvieron el récord Guinness por ser la pareja más modificada en el mundo. “Cada uno hace lo que quiere con su cuerpo. Tengo un blackout en uno de mis brazos y planeo tatuarme otro en una pierna. No creo que haga tan mal como dicen. Además, usamos tintes hipoalergénicos”, dice a Clarín Peralta, que es tatuador en Querubín Tattoo.
Según él, esta técnica, que surgió para “tapar dibujos con los que las personas no quedaban conformes”, se transformó en una tendencia que se suele combinar con “el puntillismo, las figuras geométricas y los tribales”. Y que, en general, la eligen aquellos que ya tienen varios tatuajes: “No es para principiantes”.
Javier Ibarra, que es tatuador de Tattoo and Rock, coincide en que, más allá de lo que digan los médicos, “la decisión final la tiene cada persona” y opinó que “si la piel tiene algún relieve diferente o cambia su textura la persona lo va a notar por más que esté negra” y que él intenta “no cubrir lunares”.
Un blackout en media pierna, del tamaño del de Messi, requiere al menos cuatro sesiones que tienen un costo de entre 3.000 y 5.000 pesos cada una. Y se necesita un “umbral del dolor alto”. Removerlo es otra historia: los especialistas no garantizan que el negro desaparezca por completo y hablan, de nuevo, de un mínimo de cuatro sesiones que salen entre 3.200 y 80.000 pesos cada una. Quitarlo también duele